martes, 6 de enero de 2026

Escrito 240

 Al siguiente año me tocó 

en un colegio femenino de prestigio 

pero no recuerdo su nombre.

Se que habían estado allí 

las sobrinas de Honorio.

Allí caí en un curso donde la responsable 

era la directora.

Mente privilegiada.

Aprendí a estar en segundo plano.

En dejar hacer y expresarse a los alumnos.

Solo intervenir cuando era estrictamente 

necesario.

Debido a su cargo se multiplicaba 

trabajando.

A mí me tenía asombrada.

En un momento dado me dijo:

"Respondes a tu trabajo mejor 

de lo esperado y por lo tanto

me marcho a Madrid porque me necesitan

y te dejo totalmente responsable

de la clase".

Casi me da algo.

Nome quedó más remedio.

Así que me colocó un 10 redondo

en su valoración.

Dorita.


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