Me busque el lugar y aprovechando
que en aquel momento ayudaban
de alguna manera a los emprendedores
me tiré a la piscina.
Mi madre dijo que tenían que darme
un millón de las antiguas pesetas.
6000 euros pero que en aquellos entonces
era bastante dinero.
Mis padres por el piso que nos compraron
en Burgos para que viviéramos
mi hermano y yo pagaron justo
este dinero multiplicado por diez.
Me dijeron que era justo porque a mí
hermano le habían comprado un coche
cuando empezó a trabajar.
Pero no solo esto sino que avalaron
mi proyecto.
Eso sí antes de comprar el local
que arreglé para academia le pidieron
a mí tío Porfirio que subiera de Miranda
de Ebro y opinara si estaba bien comprado.
Una vez que dió el visto bueno
se materializó el trato.
Dorita.
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