Eso sí mi padre se expresó con claridad.
Me dijo:
"Perro que se traga un hueso
tiene que responder
de su garganta".
Cuantas veces recordé estas palabras.
Estaba dispuesta a darlo todo
para salir adelante y demostrar
a mis padres,que habían depositado
su confianza en mí,que era capaz.
Fueron unos años de trabajo
extenuante.
Recuerdo empezar a dar las primeras
clases una hora antes de que los niños
empezaran las suyas en el instituto
que tenía en frente de mi casa
y terminar pasadas las once de la noche.
Al principio no paraba ni los domingos.
Dorita.
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