viernes, 9 de enero de 2026

Escrito 266

 La chica que me vendió el local

no era mala...

tampoco trigo limpio.

Como trabajaba tanto.

Tenía grupos y algunos días llegué 

a dar clase hasta a cien alumnos.

Una locura.

Feliz.

Los niños aprendían y empezaba a ser

muy conocida en el barrio.

Esta mujer empezó a decirme que iba

a poner ella ,contratando profesores,

otra academia en el local de su propiedad

al lado del que me vendió.

Empecé a agobiarme y terminé 

por comprarlo también.

Ya no tenía tiempo ni para respirar

para conseguir el montante mensual 

que tenía que entregar para salir adelante.

Dorita.


No hay comentarios:

Publicar un comentario