Como si tal cosa,
sin darse importancia,
los chopos
se van desvistiendo;
sembrando una alfombra
dorada y sonora.
Delicia otoñal de los viandantes.
La lluvia no llega,
una música resuena.
Todavía las ramas
hacen galas,
siguen exhibiendo
sus verdes ropajes;
más livianos,
etéreos.
Danza interminable
entre la vida y la muerte.
Dorita.
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