Tengo un huerto
con perales y manzanos.
Un pozo seco y un riachuelo
transformado en hilito
serpenteante y plateado.
Un solitario
rodeado de tupido encinar.
Sus visitas casuales
jabalíes y corzos.
Mi refugio sagrado
que no por vivir lejos es olvidado.
Dorita.
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