Las navajas de Albacete
no tienen el filo afilado;
las navajas de Albacete
tienen dientes corroídos
retorcidos cual serpientes.
Las navajas de Albacete
no buscan el corazón,
no quieren matar
de una limpia estocada.
Las navajas de Albacete
van derechas a las vísceras.
Las navajas de Albacete
gozan viendo
a los hombres retorcerse
y enroscarse
en interminable agonía.
Dorita.
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