Antes de que el Sol
todo lo agoste
y el trigo cual soldado valiente
se entregue en silencio
a la muerte,
las amapolas
parten a otros lugares.
Lugares
donde el agua
no es brutalmente arrebatada,
donde compartir es más fácil.
Las espigas,
a pesar de su aparente destrucción,
son sabedoras
del pan de oro
que en sus entrañas palpita.
Resurrección
haciendo posible
que la vida siga.
Dorita.
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