Entrando en la tierra,
sustento que fue
de mis padres un día.
Ancha la meseta,
el suelo cobrizo.
Entre los rastrojos,
van tomando asiento
nuevos encinares.
En la lejanía
se contemplan los viejos.
Allí,
donde las montañas cantan
los versos eternos
de la madre mía.
Dorita.
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