Está la hoja
tan lozana,tan fresca.
Mis ojos
de ella son presos.
El sol la contornea,
el viento la menea.
La agarra por la cintura
queriendo unirse con ella.
Diríase que es un tango,
bien bailado,
por Gardel cantado.
Sin casi darme cuenta
oigo un susurro divino;
al principio de lo que trata no adivino.
Poco a poco
caigo en la cuenta
de lo que la hoja me cuenta
y me sonroja.
Dorita.
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