Atendiendo a tus deseos te escribo
siguiendo la sempiterna estructura.
No por ello creo que es locura
otra métrica si a mí fin arribo.
No es otro que plasmar lo recibido.
Más cuando la llegada es con premura,
en ese momento no cabe duda
no siento el verso libre como oprobio.
Por tener un carácter impulsivo
de energía que me cuesta controlar
mi escribir transcurre como un río.
Terminando, tengo flores en mi altar
a sonetos de Góngora y Darío.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario