La esperanza
está de parto.
No acaba de alumbrar.
Los frutos de aquel amor
que vivió su primavera,
que se llenó de vida,
que gozó de la hermosura.
Sus hijos,
a punto de ver la luz,
hallarán
una Tierra nueva.
Tierra
que a base de desengaños ,
de contemplar los desastres
de vivir a contrapelo,
deseosa anda
de ver los hijos de la esperanza.
Dorita.
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