Una mujer angustiada
anda a la luna mirando.
También la luna la mira,
la luna la anda mirando.
La mujer
no tiene fuerza
para la queja y el llanto.
Lleva en sus brazos un niño
apretado en el regazo.
La luna no parpadea,
la luna sigue mirando.
Ya no puede pensar más.
Su imaginación no encuentra
lugar
donde su cabeza reposar
Detrás de cada paso
la luna la va siguiendo.
Quisiera tener
una escalera de mano
para bajar a la Tierra,
para curar al herido,
para evitar el espanto.
Dorita.
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