No puede ser
que las almas de los héroes
se pierdan.
Es seguro que Dios
manda a sus ángeles
a orientar
a los más diestros caballos,
con grandes ojos de azabache,
arrastrando carros de oro,
hacía el lugar de los muertos.
Los Ángeles cantan
mientras las almas se alzan.
En excelsa ceremonia
llevadas a lo más alto
a vivir eternamente
entre rubíes y esmeraldas.
Dorita.
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