viernes, 16 de septiembre de 2022

Hoy

 No anda hoy mi alma

para florituras.

Ni quiere disculpar

la estupidez.

No es depresión,

¡que va! de eso ya tuve

y sé diferenciar.

Es más bien que vivo impregnada

de incomprensión y hastío.

Transmitidos por esta

somnolienta sociedad

a resultas de su larga enfermedad.

Del patógeno causante

no te libras ni en los pueblos.

Al parecer,

la mejor medicina

no pensar y dejar

al tiempo pasar.

Al ser yo impaciente,

rebelde y obstinada

me agarro al árbol

con pasión

y le pido con fervor

un fuerte abrazo.

Dorita.




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