Tiene la Luna
una amiga
a quien no puede olvidar.
Por impulsiva,
por violenta,
de ella se quiere alejar.
Mirando la Tierra
al cielo,
se muere porque no está.
Enternecida la Luna
vuelve
para con ella estar.
Con jolgorio,
con alegría,
es celebrado el regreso.
De nuevo la Tierra cae
en desenfreno,
en exceso.
Así,
entre estos vaivenes
de amores y desencuentros
se va escribiendo la historia
de amigas inseparables.
Dorita.
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