Bienaventurados los que
a pesar del ruido,
del odio,
de las ofensas sufridas
mantienen la paz
en su corazón.
Bienaventurados
los que pudiendo
escaquearse del trabajo,
siguen haciéndolo.
Se saben dignificados por él.
Bienaventurados
los que protegen los árboles
y limpian de plásticos las playas.
Han comprendido
que todos somos uno
y que la belleza
hace al corazón bailar.
Bienaventurados
los que dan, con una sonrisa,
los buenos días
sin esperar respuesta.
Bienaventurados
los que miran al cielo
disfrutando de los colores.
Fueron puestos allí
para eso.
Bienaventurados
los que viven sin más
como los pájaros o las mariposas.
La vida les irá dando
todo lo que necesiten.
Bienaventurados
los que miran directamente a los ojos.
Allí,
se encontrarán
con ellos mismos.
Dorita.
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