Entre tantas catástrofes,
guerras y males diversos
solo queda
alzar el vuelo.
No precisamente morirse.
Llegará el momento
del encuentro,
con todos los que nos precedieron.
Tras su partida,
quedamos tan desangelados
que en nuestro pensamiento
andan presentes
más que antes.
No hablo de eso.
Hablo de....
estando aquí en la Tierra,
gozar del cielo.
Dejarse arropar
por todos aquellos que,
visibles o invisibles,
nos sostienen.
Junto a ellos,
continuar viviendo
en la alegría de lo eterno.
Dorita.
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