Una fuerza,
sobrehumana,
hizo temblar al viento
removiendo las bisagras
de las puertas y ventanas.
Rumores extraños presagiaban
una gran tormenta.
Los corazones
latían con violencia.
Pobres gentes,
lo imposible de creer
se tornó en realidad.
Los estremecimientos,
Suspiros y angustia,
fueron dando paso
a la Unión,
al comienzo de la lucha.
Para los pálidos y aterrados cuerpos
solo quedaba la acción.
En contra del inframundo
en el que han sido metidos.
Dorita.
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