Recuerdo aquel día que,
al entrar en clase,
mi corazón
latió con fuerza.
Alegre y tímida al tiempo.
Sentí
conocerte desde siempre.
Esperé.
Quería cerciorarme
de que un día
en tí resonaria mi canto.
Sabes,muy bien,
que siempre estuve
desbordado con tu encanto.
Mis pensamientos
se llenaron de esperanza.
Mis castillos,
el agua se los llevó.
Me veo como un tonto.
Pero no,
no es de idiotas amar.
Amar es de valientes.
Pretendiste que creyera
tus puras y limpias decisiones,
casi lo consigues.
Te traicionaron los hechos.
Tu renuncia
a ir con el grupo a París
dejó en evidencia
que mi amor no fue correspondido.
La próxima vez
se franca.
El amor verdadero
no merece ser abofeteado.
Dorita.
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