Siempre en movimiento,
inspira
los más bellos pensamientos.
Lleva tatuado,
sobre su espalda,
el sacrificio,
el valor,
el coraje.
Gloria y belleza.
No por amargo
deja de curar heridas.
En su seno,
yacen gozosas las estrellas.
Bendecido,
acariciando a Jesús los pies,
quedó.
Dorita.
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