Este aire gélido
de persistente infierno
rompe el azul en pedazos.
El espejo
se estrelló contra la tierra
desparramando heridas,
rompiendo ilusiones.
Cada pedazo
lleva en su seno
lo que un día fue y no es:
alegría,
vida,
música.
Los pájaros cantores
huyendo
de amarguras y sinsabores.
Los campos de trigo y amapolas
barrizales
manchados de sangre y dolor.
Las bulliciosas calles,
en silencio sepulcral,
esperando la caída de las bombas.
Las heridas
irán sanando;
no hay pegamento
para restaurar el espejo.
Dorita.
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