No sé
que tiene el otoño.
Se puede estar en casa
calentito,
bajo una manta;
ese cielo gris
que chulea de serlo,
esa lluvia intermitente
que le acompaña
cuando quiere,
se han pegado a mi alma
como lapas.
No debiera gastar calefacción,
ahora que tan cara está,
no hay forma
de hacer reaccionar
a mi melancólico corazón.
Dorita.
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