En la taladrada noche,
busca la soledad el silencio.
Escapando
del aullido de los lobos,
ignorando
el silbido de los vientos,
desdeñando
el bramido de las aguas,
huye el silencio del sonido.
Tras el grito,
tras el desencanto,
busca el silencio un encuentro
con el silencio mismo.
Dorita.
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