A veces pienso:
"para que seguir escribiendo".
Sin rendimiento material,
tangible;
sin embargo vuelvo.
Impulso vital.
Necesidad imperiosa
de seguir comunicándome
conmigo misma.
Esa hoja en blanco
interpela.
Busca la caricia
del lapicero que se desliza.
Busca la impronta y la huella.
El papel que rebusca
tratando de arrancar
una mirada
más limpia,
más auténtica,
más transparente.
Dorita.
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