Tienen
los romances viejos
un aire melancólico.
Saliendo
de bocas castellanas,
mientras las manos
las habas secas desgranaban.
Tragedias
que atrapaban
a doncellas inocentes.
Amantes
cuyos padres
su amor no permitían.
Lo cantado,
lo vivido.
Relatando entremezcladas
historias personales.
Viejas,
inconfesables.
Iban saliendo,
iban curando
corazones heridos.
Dorita.
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