Castilla austera,
no triste.
Los pájaros se esconden
entre las hojas
ajadas y secas.
Se camuflan
entre los pardos colores.
La estepa
se extiende ocre.
El muérdago sobre las ramas
intensifica
el sabor de la Navidad.
Canto a la vida.
Triunfo.
Resurrección.
Invitando
al encuentro y a la Paz.
Se multiplica
rodeando a San Pedro de Cardeña.
Allí,
la Alegría y la Paz
brotan
como el agua
donde los patos han decidido quedarse.
Donde los campos
siguen dando la bienvenida
al visitante.
No importa ni la edad,
ni el sexo,
ni la nacionalidad.
Acogida eterna
en lo que es ,
ha sido y será
Castilla.
Dorita.
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