No tengo energía
para enfrentarme
a hacer algo
que sea juzgado.
¡Ponerlo sobre papel...
para que nadie lo lea!.
Si cayera en manos
de los entendidos,
se apresurarian a decir
que no tiene estilo propio,
que es infantil
y un sinfín de objeciones.
Me dejarían
doblegada y triste,
sin ganas de volver a escribir.
Como de mi vida forma parte
y tanto bien me hace
rehuyo el peligro.
Prefiero seguir así.
Expresando
sin demasiadas florituras,
sin tapujos
lo que siento.
Aferrada al lapicero
sabiendo que me ayuda a sobrevivir.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario