No sé si mejor;
sí muy diferente.
Los rayos del Sol
se esconden temprano.
Cuando la luna
se asoma,
las sombras de la noche
no son tan alargadas.
Los recuerdos llegan apresurados,
se agolpan.
Muestran
el valor de lo perdido.
Joyas,
que entre los trajines
de la vida compartida,
pasaron desapercibidas.
Cuando la vida se hace densa,
cuando contemplo
la ligereza en el vivir,
aparece ante mis ojos
la grandeza de esas vidas.
Capaces de hacer del trabajo,
del sacrificio y la entrega,
la razón de su existencia.
Dorita.
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