Amo la Naturaleza
porque sí.
Desde pequeña.
Ni me acuerdo.
Me sentía bien
en medio de ella.
En los haberes,
entre los árboles,
cogiendo cerezas o setas.
Contemplando las amapolas
o las golondrinas.
Por los niños, de mi edad,
era cuestionada.
No me gustaba.
Me sentía rara.
La Naturaleza
mi tabla de salvación.
Dorita.
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