viernes, 26 de diciembre de 2025

Entrada 150

 No sin antes increparle 

a la mesera sobre el estado de aquel

aparato.

La mujer, casi completamente desdentada,

se acercó y anduvo haciendo que hacía.

Bien sabía que estaba en el mismo 

estado que todos los días.

El individuo volvió a entrar.

Volvió a insistir pretendiendo

que las monedas empezaran a caer

en cascada y pidió más cerveza.

Casi pegados a él una pareja de entre

sesenta y setenta sin asear 

y con cara indefinida.

Hastío.

Hartazgo en sus desilusionadas 

miradas, sin pronunciar palabra alguna.

Mi café...

caliente y delicioso.

Pedí azúcar moreno y la señora 

me hizo toda una disertación 

de porque había acertado pidiendo 

eso y no blanco.

Me dijo que ella, que tomaba muchísimos

a lo largo del día,

notaba en su cuerpo la diferencia 

al irse a acostar.

A punto de abandonar el lugar

entro un hombre mayor pidiendo 

un sol y sombra.

Dorita.


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