Al volver en verano,
que fue cuando fui más consciente
de todo,
ya nada parecía ser lo mismo.
Entre mi forma de ver el 🌎
y el suyo un abismo.
Vi como la Juanita acudía a casa
de la Eloísa y la iba iniciando
en cosas que intuía no eran de niñas.
Y lo mismo me paso con Margarita
me contó algo respecto a los chicos
que me dió asco.
Al parecer se lo había contado
una familiar directa.
Una resinera que duró muy poco
en el pueblo también en la misma
dirección hablaba con ellas
de cosas que había oído en su casa.
En mis juegos quedé sola.
Me aficioné a plantar flores
en las candajas que encontraba
por la calle.
Mandaba que me hicieran un agujero
en la parte de abajo.
Las llenaba de tierra
y ponía plantas que arrancaba con raíz
y disfrutaba cada día
observando si crecían.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario