jueves, 18 de diciembre de 2025

Escrito 124

 Mi padre nos llegó al Norte 

de Granada.

De pequeña, nos íbamos 

una vez al año a visitar a la familia de allí.

No fue hasta después de llevar 

diez años trabajando cuando realmente 

entable con ellos una bella amistad.

Mis abuelos tenían una casa en Gor 

y un cortijo que utilizaban 

para los aperos de labranza.

Lo que mi padre relataba con más viveza

fue cuando llevaron a mi abuelo 

Eduardo al patíbulo.

Al parecer para ganarse un dinero extra 

mi familia permitía cazar en sus tierras

a personas tachadas de derechas.

Fue suficiente eso y que frecuentaba 

la Iglesia para que le llevarán a matar.

Tuvo la fortuna de que la persona 

que debía realizarlo comenzó a llorar

diciendo que no podía porque 

mi abuelo le había dado muchos veranos

trabajo segando.

Gracias a ello mi abuelo continuó con vida.

Era muy franco y muy fuerte.

Enamorado hasta la médula 

de mi abuela María.

Dorita.


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