Terminé y bien.
No emocionalmente.
Me hicieron sentir de segunda división.
Independientemente de los resultados
académicos.
Era como seguir estando en tierra
de nadie.
También los compañeros miraban
con recelo a la rara
que a pesar de los impedimentos
machaconamente seguía allí.
Sin embargo algunos profesores
me demostraron su cariño.
No voy a entrar en las luchas de poder
que se olían y mascaban.
Al final me di cuenta que tampoco
allí había encontrado lo.que buscaba.
Tantas deficiencias o más
que en Magisterio.
En muy poco tiempo preparé la oposición
pero no pude lograrlo.
Al año siguiente,en Valencia,todo
parecía a mí favor.
Número seis entre muchísimas personas.
En la última prueba,
que era de lo más sencillo.
Tan solo dar una clase sobre un tema cualquiera que tenía que haberlo
bordado...me traicionaron los nervios
y me lance a hablar a velocidades
supersónicas.
Dorita.
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