Una generación,
a mi entender,nunca es perdida.
Por mucho que se diga y se repita
y parezca que es inmovilista
y que no es capaz de vibrar.
Tal vez solo sea mera apariencia.
Cuando se va rascando
se van encontrando matices
que dan luces y belleza
a lo sobre el lienzo plasmado
o sobre el agua escrito.
Todavía recuerdo a ese hijo
maltratado,... sí sí...
doy fé de ello.
Molido a palos por un padre trastornado
por un trabajo indeseado allí
donde los hombres eran más violentos
y resentidos de lo normal.
Pues ese muchacho,
hoy un hombre,
no sé lo pensó dos veces y cuando
las inundaciones de Valencia
se fue allí a trabajar sin descanso.
Todos los dolores y humillaciones
en su infancia no han impedido
que sea ejemplar y bueno.
Claramente cualquier tiempo pasado
no fue ♾️ mejor,no mucho menos.
Dorita.
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