sábado, 20 de diciembre de 2025

Escrito 133

 Me contaba mi madre

que cuando ella era pequeña 

había una señora muy mayor

llamada Colasa a la que encantaban 

los caracoles.

Pagada la perra gorda a los niños

que se los proporcionaban.

Los colocaba en una parrilla 

y directamente sobre las ascuas 

los asaba y se los comía.

¡Sin limpiar!.

Eran otros tiempos.

Los productos químicos en los pueblos 

ni los olían.

Dorita.

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