Le conté que mi abuela Catalina
murió a los 103 y con pleno juicio
y que yo le había dicho que creía
pero que si podía me mandara
una señal desde donde estuviera.
Resultó que un día sobre las seis
de la mañana soñé con ella
pero bellísima.
De joven,como treinta años
pero yo sabía que era ella.
De colores luminosos y estaba con
otra persona que yo conocía.
En sueños también emocionada
fui a abrazarla.
Me dijo que había venido a decirme
que estaba cayendo una gotera
en la academia y que no me asustara
porque lo solucionaría con facilidad.
Pues bien cuando a las ocho me desperté
tenía una alegría increíble por el sueño.
Por haberla visto tan guapa.
Ni pensaba en la gotera.
Bajo y ahí estaba.
Resultó que encima vivía una anciana
la cual me comunicó que había tenido
que ser sobre las seis
porque a las cinco se había levantado
y no había nada.
Que no me preocupase porque
tenía un buen seguro
que lo iba a arreglar inmediatamente
y así fue.
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