Miedo no.
Prevención sí.
Todo programado para celebrar
la comida de Navidad en Lerma.
Un parador bellísimo.
Repetíamos.
El año pasado a nivel culinario
inmejorable,otra historia las desavenencias
políticas que allí salieron
a la palestra.
Este todo lo contrario.
Desde que murió mi padre, hace más
de veinte años, no había asistido
a una reunión familiar donde me haya
encontrado más a gusto.
La verdad es que todos estábamos
por la labor.
Algo ayudó el que salió a colación
mis dos semanas en solitario
en Rucandio.
Me arranque a contarlo todo
y allí nadie quería que acabase la comida.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario