viernes, 19 de diciembre de 2025

Escrito 131

 Y estando leyendo 

me ha venido a mientes la imagen 

de mi abuela Catalina y la mía propia

andando juntitas.

Ella con un atillo de hojas de berza

sobre un trapo muy bien recogido 

en forma de circunferencia y todo

ello sobre su cabeza.

Vamos como las imágenes que nos 

llegan de las mujeres africanas.

Otros dos en cada mano.

Yo con otros dos más pequeños 

en mis manos.

Los mayores solian decir:

"La ayuda del niño es poca,

quien la desaprovecha es tonta".

Todas esas pencas iban destinadas

a la alimentación del ganado.

También acude a mi mente 

la habilidad con la que mi abuela 

y madre eran capaces de hacer las

lazadas y la fuerza que hacían 

con su rodilla sobre las pencas

para que quedaran perfectamente 

atadas y no se movieran del atillo

hasta que llegáramos al lugar

donde debían ser utilizadas.

Dorita.

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