Y apareció Emilia.
Preguntó por Hortensina.
No podía intentar encontrarla
cuando ella no quiere el reencuentro
sino fuese accidental.
Se acordaba esta chica asiática
de todo lo aportado
por quien fue mi amiga
y que decidió no volver a serlo.
No por mí parte.
No fui perdonada por no comprenderla
al no haber sido capaz de repartir
con generosidad
la herencia familiar.
Ni lo entendía,no lo entiendo.
Sigo apesadumbrada por la ruptura
de la amistad.
No por mí consejo.
Sigo pensando que ninguna herencia
justifica
una ruptura familiar.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario