Esta mañana,
día de Navidad,
me he levantado tarde.
Normalmente ceno muy poco.
Ayer la excepción, Nochebuena y
el cumpleaños de Jesús.
Me excedí y estuve molesta.
Al final caí profundamente dormida.
Amanecí a las once.
Bajé la basura, tenía muy poca
pero no quería que el olor de los restos
del marisco impregnaran la cocina.
Bajé con un abrigo de piel auténtica
comprada a los gitanos de Santander
por quince euros.
Suelen ser de personas mayores
recién fallecidas .
Los usaron como un auténtico lujo
pagando por ellos auténticas fortunas.
Los familiares los ven como algo
a no usar.
Da igual la calidad.Lo que prima es
la repulsión por estar hechos
con pieles de animales.
Me da igual lo que piensen.
Primero es ropa que esta destinada
a la basura.
Segundo está en perfecto estado.
Tercero aquí en Burgos tenemos
temperaturas bajo cero.
Con ninguna otra prenda voy más
abrigada.
No tengo ganas de volver a Santander
con un catarro de pronóstico reservado.
Quinto estoy guapísima con él.
Dorita.
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