Créeme no es que estuviéramos
locas las dos.
Anteriormente había tenido
algún sueño muy curioso
que luego te contaré
y ella tenía fé en ellos.
Llegamos a Valladolid y directamente
a la Escuela de Magisterio
que estaba trasformada en museo
de Ciencias Naturales.
Nos dijeron que la nueva estaba
al otro lado del río.
Fuimos allí y pregunté en recepción
por Honorio Izquierdo.
La recepcionista me preguntó
se me llamaba...."fulanita"...
no dije nada solo que el me conocía.
Me dijo también que no tenía que venir
en todo el verano y que solo
estaba justo desde las 12 a las 2
para revisar con esta persona
un examen.
Subí, llamé y entré ...le dije:
"Soy Dorita".
Se alegró muchísimo
y me volvió a decir lo de la mirada
de su madre.
¡No me lo podía creer!.
Me prometió que si podía lo hacía.
Y lo hizo.
Dorita.
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