martes, 16 de diciembre de 2025

Escrito 110

 Quiso la vida

que una hermana de la Lasa enfermara.

Eran las dos propietarias 

del hotel Roma.

No la quedó más remedio que irse

a cumplir con su obligación familiar.

Quiso también la vida

que llegara una joven, 

que acababa de licenciarse en Exactas,

llamada Zubizarreta .

Esta mujer se quedó asombrada

de como se había estado enseñando 

las matemáticas en nuestra clase.

Cambió de tercio y nos empezó 

a sacar a la palestra por ver si 

razonábamos o nos habíamos 

estado aprendiendo las cosas de memoria.

Cuando salí yo.

No tenía nada que perder.

Tenía asumido que no sabía nada.

Atentamente intenté responder

a lo que me preguntaba.

Se quedó sorprendida y dijo:

"Menos mal que encuentro 

a una niña que piensa".

Mi tabla de salvación con las matemáticas.

Desde ese momento me han encantado 

las matemáticas.

Dorita.

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