Vamos que volver a Medina
para vivir todo el año con mis padres,
sin oficio ni beneficio,
se me hacía cuesta arriba.
Fui aceptada en la Universidad tres
de Estrasburgo y en Biología marina
en Nueva Zelanda.
Pensé que irme tan lejos era muy arriesgado.
Me decanté por Estrasburgo.
Era el Año en el que España iba a entrar
en la Comunidad Económica Europea.
Fueron unas becas ensayo.
Más o menos lo que después han sido
las Erasmus.
Lo dije en casa y mi madre se lo dijo
a la señora Seve.
Una buena mujer cuya hija
trabajaba en Paris como secretaria
de Marcelino Oreja.
Un hombre de una talla excepcional.
Aconsejaron a mí madre que
tenía que pasarme el verano
en Becanson en un curso intensivo
de francés porque sino con
el francés del bachillerato no iba a poder
seguir el curso de postgrado.
Y así lo hice.
Dorita.
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