En un cartel de la Universidad Pontificia
decía que se podía acceder
a becas en Europa y Australia.
Harta de lo vivido en la oposición
y no atrayéndome volver a casa
después de llevar fuera de ella
desde los nueve.
Con la salvedad de los veranos.
Sí,pero en los veranos toda la familia
trabajábamos sin parar desde
las siete de la mañana hasta las once
de la noche vendiendo
en nuestro propio supermercado.
En Medina de Pomar.
Fue ese tiempo en que Bilbao
tenía tal contaminación
que salías de casa con camisa blanca
y volvías a casa con gris o negra.
En vacaciones salían de allí
en busca de salud ambiental
y Medina de Pomar es una bella
población que veía como
en los veranos multiplicaba
su población por diez.
Vendíamos de todo.
También jamones y chorizos
curados en Rucandio.
Toda clase de verduras que recogíamos
los domingos.
En cuanto a la fruta,nuestras cerezas
eran tremendamente apreciadas.
Es decir sí iba de vacaciones
pero entregados al trabajo.
Recuerdo que mi hermano y yo
íbamos al río Trueba a nadar
con sus amigos a las once de la noche.
Sufrí de cistitis y mucho.
Dorita.
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