viernes, 26 de diciembre de 2025

Escrito 149

 Después de tirar la basura 

me dije que un cafetito me sentaría 

muy bien.

A mi mente ya la tenía aleccionada 

de nada de tonterías...

alegría y buena vibra por bandera.

Sabía lo difícil que me resultaría 

encontrar un bar abierto.

La mitad de la población había comido

en familia y se había ido a dormir 

a altas horas... también los propietarios 

de estos establecimientos y...

aquellos que habían estado atendiendo 

a los jóvenes hasta el amanecer 

dormían.

Al final después de recorrer varias 

manzanas, encontré uno abierto.

Su aspecto tétrico.

Al entrar,el primer fogonazo

alguna de las excelentes descripciones 

de Lászlo Krasznahorkai.

Un borracho aporreando una máquina 

tragaperras con una cerveza sobre

uno de sus bordes la estaba hablando.

La reñía porque no le escupía monedas.

Al borde de comenzar a atizarla

tomo la sublime decisión de salir a la calle

para que le diese el aire.

Dorita.

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