Recuerdo yo alguna vez
que "por esas cosas raras de la vida"
me introduje en un grupo
que bien se lo tenían creído
de la más alta intelectualidad
de estos lares.
No me sentía muy cómoda para nada.
Casi como en el puesto de patito
o cerdito cuando en el primer curso
de la Enseñanza recién llegada
de Rucandio me colocaba la Lasa
o la de Francés.
Parecidos sentimientos y eso que
me esforzaba al máximo.
Por aquellos entonces me solía leer
hasta cien libros al año.
Y mis aportaciones al grupo,al parecer,
eran apreciadas.
Recuerdo que una vez a la que llevaba
la batuta le envié un audio con un poema
y oye la impresionó
hasta el punto de querer tenerlo
por escrito.
Bajó el suflé a toda leche...
esto será duramente comentado
porque tiene aires de fulanito,
de menganito...y para terminar
hasta de San Juan de la Cruz.
Lo último me encantó.
A partir de este tercer grado
de por libre.
¡Qué liberación!.
Leer lo que uno quiere,cuando quiere
y como quiere.
Escribir lo que una quiere,cuando quiere
y como quiere.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario