lunes, 29 de diciembre de 2025

Escrito 174

 Recuerdo yo alguna vez

que "por esas cosas raras de la vida"

me introduje en un grupo 

que bien se lo tenían creído

de la más alta intelectualidad

de estos lares.

No me sentía muy cómoda para nada.

Casi como en el puesto de patito

o cerdito cuando en el primer curso

de la Enseñanza recién llegada

de Rucandio me colocaba la Lasa

o la de Francés.

Parecidos sentimientos y eso que 

me esforzaba al máximo.

Por aquellos entonces me solía leer

hasta cien libros al año.

Y mis aportaciones al grupo,al parecer,

eran apreciadas.

Recuerdo que una vez a la que llevaba

la batuta le envié un audio con un poema

y oye la impresionó 

hasta el punto de querer tenerlo

por escrito.

Bajó el suflé a toda leche...

esto será duramente comentado

porque tiene aires de fulanito,

de menganito...y para terminar

hasta de San Juan de la Cruz.

Lo último me encantó.

A partir de este tercer grado

de por libre.

¡Qué liberación!.

Leer lo que uno quiere,cuando quiere

y como quiere.

Escribir lo que una quiere,cuando quiere

y como quiere.

Dorita.

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