Fue entonces cuando él me contó
que tenía toda su familia una amiga
excepcional inspectora de enseñanza
casada creo que con un abogado.
Que iba por su casa como de la familia.
Era muy querida.
Solían hablar de estos temas a menudo.
Tanto es así que en una ocasión
se pusieron de acuerdo para que el
primero que trascendiera tenía
que enviarle al otro como prueba
diecisiete mariposas blancas.
Se rieron y ahí quedó todo.
Pero...al parecer no había pasado más
que un cortísimo periodo de tiempo
y vio su esquela en el periódico.
Casi le da algo.
Las mariposas debían ser enviadas
en invierno y en un lugar
en el que no pudieran estar.
Muy cercano en el tiempo
a la muerte de su madre,
un día de invierno saliendo del garaje
allí estaban.Se podían tocar.
Dorita.
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