También en Rucandio
la belleza del paisaje,
en especial de los cerezos
o cualquier otro frutal en flor,
es el contrapunto
a cualquier desorden humano.
Parace que estuvieran diciendo:
"recobrad la cordura y contemplad
la perfección del equilibrio
y del vivir cada instante en plenitud".
Dorita.
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