Llegué,la última vez a Rucandio,
buscando solooooo Naturaleza
y las sucesivas situaciones
en las que me vi inmersa me desbordaron.
Ya desde la primera mañana
empezaron las movidas.
Fui despertada por una sierra a toda leche
talando un árbol acompañada
por música a todo volumen.
No le di más importancia y aunque
hubiese preferido ser despertada
por pajarillos como es lo normal
en Rucandio,me tomé un café y me escapé
al monte.
En Rucandio entre quince y veinte
kilómetros caen sin enterarme.
No soy capaz de diferenciar
los diferentes trinos pero su musicalidad
me deleita.
Así como las distintas y coloridas
plumas que me voy encontrando
y luego con el móvil identifico.
Dorita.
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